• Karla Cruz

6 pequeñas anécdotas de una madre soltera a su hijo



1. Cuando me enteré que venías en camino, me sentí feliz, tuve miedo, claro, pero de pronto mis pensamientos se llenaron de paz y de buenos deseos. Las nauseas me hacían querer retroceder, me daba miedo enfrentarme a lo desconocido y verme sola, porque me sentía tan sola… No me dejaba dormir la sensación de temor. Pero también me sentía fuerte, tú me hacías fuerte.


2. A los 3 meses, tenía una pancita muy pequeña y redondita. Camino a la tienda, de noche, me resbale y caí justo con la panza golpeando el suelo, creo que hasta reboté, sentí dolor y mucha angustia, estaba sola y como pude me puse de pie, no había nadie cerca. Después de unos días fui al médico y todo estaba bien. Solo fue un gran susto.


3. En nuestro hogar las mujeres siempre hemos trabajado, el embarazo nunca ha marcado una excepción. Fue muy duro, pero también satisfactorio, haber recorrido distancias contigo adentro de mí, me hizo más fuerte. Tenía un motivo muy grande para trabajar a diario cargándote por dentro. Y te preguntarás, ¿por qué es satisfactorio eso? Lo es porque así lo hizo mi abuela con mi madre y mi madre conmigo, solo que ellas sin zapatos, ¿ves por qué no me quejaría?


4. Como a los 6 meses, cuando ya estabas grandecito y completamente formado, jugabas en mi vientre. Me recostaba y veía como te movías a través de mi piel, me golpeabas fuerte de un lado a otro, parecías un pequeño monstruo nadando en su propio lago.


5. Por las noches lloraba mucho, me sentía en deuda contigo, no te elegí un buen papá. Creí que te había condenado a estar solo conmigo. Mi mamá me decía que no llorara porque tú lo podrías sentir, así que deje de hacerlo. No quería que te preocuparas por nada, siempre me has tenido a mí, que aunque rota y sola, nunca te dejaré de cuidar y de amar.


6. El día que naciste, terminé de trabajar y comenzaron las contracciones, fueron 10 horas de parto y terminaron sacándote de mi cuerpo por cesárea. Cuando saliste de mí, también me sacaron los miedos, la tristeza, todas mis limitaciones, los amores fallidos y los errores de antaño. Quedé vacía de lo malo para entregarte todo lo bueno. Después te llevaron junto a mí y te conocí, me llenaste de nuevo de amor con tu dulce carita y tus balbuceos.


Sé que no puedo protegerte del mundo entero, pero lo voy a intentar. Cuando te sientas solo, lee esto: Gracias a ti soy, eres y siempre serás mi gran amor.


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