El espacio donde estás
- Karol Martínez Montenegro

- 4 ago
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Por: Karol Martínez Montenegro
Dicen que nada toca nada de verdad,
que entre la flor y el rocío siempre queda un filo de aire
que ni el deseo logra cerrar.
¿Será la forma en que te nombro,
el modo en que quiero tenerte,
esa cumbre inconquistable?
Abrí pupilas, poros y venas para dejarte entrar
sin pedir permiso,
y te quedaste ardiendo en lo eterno.
Extendí la mano.
Todavía no llego.
Algo se resiste justo antes del roce,
donde debería empezar tu beso.
Y sin embargo, te siento:
en el aire que tiembla cuando te nombro,
en lo que se enciende sin que nada se toque,
en la certeza necia
de que ya estás adentro,
aunque mis manos sigan volviendo vacías.




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