• Carlos Susarrey

Lakónika en la luna



En días pasados hablábamos unos amigos y yo acerca del Covid-19 y sacamos algunas conclusiones: agradecidos con la vida por haber llegado hasta el umbral de la inoculación, después de la segunda dosis. Claro que habíamos hecho la tarea al cuidarnos y seguir las instrucciones que nos provee hasta la fecha el gobierno federal.

Uno de mis amigos, médico, decía ansiosamente:


— No hubiera sido justo morir por esa madre, si bien no hemos trascendido lo suficiente, tampoco podemos permitir que la gente nos recuerde como "los pendejos que desobedecieron las indicaciones y murieron de una pulmonía al ser contagiados".


— Cierto, no hemos escrito algo parecido a “Las flores del mal”, así que no podemos darnos ese lujo todavía— yo reforcé.


Hoy leo "Todas las caras de la luna" de Lakónika, encuentro de inmediato una cita de Baudeliere y no puedo evitar las ganas de hacerle una reseña, siento que la casualidad me lo ordena.


Del poemario puedo aportar que me gusta el constante fondo estrellado, te sumerge en el mood sin necesidad de subir a la azotea para leerlo, me antoja que se debe leer de noche preferentemente.


El manejo de la micropoesía es preciso, transmite el desgano de las métricas cuadradas con las que los puristas miden y clasifican la escritura "correcta", la poesía debe ser también libre de ataduras. Se requiere de talento para arrancar sensaciones con muy pocas letras, aquí hay ese talento.


Al igual que las caras de la luna, hablando del satélite terrestre, este trabajo es de letras intensas que transmiten profundidad. Las caras de la luna son estados de ánimo que, metafóricamente en este compendio, no deben omitirse sólo por estar ocultos a nuestra vista.


Me gusta pensar en la luna como un ente femenino y no sólo por su artículo determinado genérico, sino por la identidad que comparte con la mayoría de mujeres que conozco; este poemario me confirma esta teoría.


Mientras lo leía, me hizo pensar en los reflejos que tiene con un trabajo musical de Sarah Brightman, llamado justamente La Luna. Cada uno de los tracks a los que Sarah plasma su voz, representa un estado de ánimo por igual de oscuro, lóbrego, denso, fuerte.


El trabajo con las acuarelas es bello, recomiendo especialmente las micropoesías Medusa, La muerte del Fénix y ya, el resto tendrán que leerlas.

Reza el viejo adagio: "tú no encuentras a los libros, los libros te encuentran a ti".Hoy se cumplió, afortunadamente, nuevamente. Lakónika hace honor a su alias.



Por Carlos Susarrey.


Pueden adquirir el poemario "Todas las caras de la luna" de Lakónika en el siguiente link: https://ko-fi.com/s/3d051ec5d7


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