• Nicolás Jaula

Reflexiones en la regadera



Me gustaría recordar con lujo de detalle cada vez que experimenté algo por primera vez: el sabor del chocolate, el primer trago de cerveza, la primera vez que sentí mariposas en el estómago. Nunca he entendido por qué ese tipo de recuerdos no se encuentran tan presentes en nuestra memoria, nos ayudarían a sobrellevar el mundo de mejor manera.


El diseño de esta botella de shampoo está muy bonito y estilizado, aunque resulta un poco absurdo, ya que solo podemos apreciarla unos cuantos minutos durante el baño. Después, no sirve ni como florero o lapicero. Vaya capitalismo tan ecológico, creo que es momento de hacer mi propio shampoo.


Lo que sí recuerdo muy bien fue cuando asistí por primera vez al jardín de niños. Yo estaba emocionado porque me gustaba mucho mi uniforme, mochila y lonchera. Cuando mi mamá me entregó con la maestra y me pidió esperar un poco en el patio, noté que muchos niños estaban llorando porque no querían separarse de sus mamás. Yo no me sentía así, pero fingí estar triste para encajar. Tal vez de eso se trata el socializar.


Algo que también estaría genial es poder recordar nuestros cambios físicos a lo largo del tiempo. Tener en la memoria imágenes de cómo eran nuestras manitas, pies u orejas a los 4 años, y no tener que depender tanto de las fotografías o vídeos. Recordar cómo era nuestra perspectiva visual cuando nuestra estatura no distaba tanto del suelo y podíamos abrazar las piernas de nuestros padres.


¿Los que tienen memoria fotográfica recordarán todo eso?


¿Será un privilegio o una maldición?


¿Ya llevaré mucho tiempo en la regadera?


¿Ya me eché shampoo en la cabeza?

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