• Nicolás Jaula

Yo, ficción

Provoco el primer contacto entre la punta de mi bolígrafo y una página en blanco de mi libreta sin tener aún alguna idea interesante para escribir. Y aquí estoy, con la mente en blanco en un taller de escritura creativa, ¡vaya momento para quedarse sin ideas! 

Los minutos van transcurriendo, del escaso tiempo que nos dio el profesor para realizar este ejercicio, y la ansiedad por el bloqueo creativo va aumentando. No puedo más, salgo disparado del aula y del edificio sin avisar a nadie. Corro sin dirección alguna, buscando desesperadamente a mi extraviada inspiración. Me subo a un microbús, del cual no conozco su destino ni me importa realmente, pago mi pasaje y me desplazo hacia atrás. Cuando llego al fondo noto que dos tipos se levantan violentamente de sus asientos con pistola y picahielo en manos.

¡Esto es un asalto!, gritan. Reacciono de inmediato y con dos golpes los desarmo y someto en el suelo. La gente me agradece y felicita. Minutos después, llega la policía y la prensa me entrevista para el noticiero de las nueve de la noche. Decido volver al taller, buscando plasmar mi más reciente aventura en un escrito. 


Llego al salón y noto que todos se han ido, incluyendo el profesor. Salgo un poco derrotado, me siento en la banqueta y comienzo a acariciar a un gato que se me acerca. Creo que esto último también es digno de escribirse. 





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