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Filosofía de las artes

Foto del escritor: Souad Khalil
Souad Khalil
hace 10 minutos
7 min de lectura

Por: Souad Khalil


La filosofía de las artes es un campo dinámico que estudia las convergencias y diferencias entre las distintas manifestaciones artísticas a lo largo de la historia. Desde la antigua Grecia, la evolución del pensamiento artístico e intelectual ha reflejado los valores espirituales y culturales de cada época. La diversidad de las artes y de las perspectivas desde las que se interpretan plantea interrogantes filosóficos sobre la belleza y la creación artística. Este artículo examina algunas concepciones filosóficas de las artes, desde las ideas de Platón y Aristóteles hasta los debates sobre las relaciones entre sus distintas formas y su influencia en la creatividad cultural.


Desde la filosofía griega hasta nuestros días, las relaciones entre las artes se han acercado y distanciado, evolucionando de acuerdo con el desarrollo de la vida y el crecimiento y predominio de las culturas. Esto sucede no solo entre las distintas artes, sino también entre las diferentes perspectivas desde las que se estudia una misma disciplina. Las filosofías y las escuelas críticas la convierten en objeto de estudio como una de las formas del conocimiento humano, sujeto a transformaciones históricas. Por ello, resulta difícil llegar a conclusiones definitivas, ya que las cuestiones relacionadas con las artes se renuevan con cada época, conforme cambian los conceptos y la comprensión que los creadores tienen del espíritu y los valores de su tiempo.


Esto puede observarse en la división de la historia de las teorías artísticas y literarias, especialmente en Occidente, en periodos y corrientes que predominaron en determinadas épocas y posteriormente perdieron su influencia, como el arte gótico, el Renacimiento, el Barroco, el Rococó, el impresionismo y el expresionismo.


Talal Mualla, en un artículo en el que recoge diversas opiniones sobre esta cuestión, señala que Platón entiende la relación entre las artes desde una perspectiva metafísica vinculada a la estructura tripartita de la realidad: el mundo de las Ideas, el mundo sensible y el de las imágenes o las sombras. Las artes pertenecen a este tercer ámbito, pues constituyen una imitación de aquello que ya es, a su vez, una imitación.


Para Aristóteles, en cambio, la imitación se dirige al espíritu o a la esencia de la naturaleza. Desde esta perspectiva, el arte puede elevarse por encima de la naturaleza o situarse por debajo de ella, según una concepción idealista.


A partir de estas ideas surgieron numerosas teorías, hasta que algunos pensadores se preguntaron por qué era necesario imitar la naturaleza cuando existía la posibilidad de crear una segunda naturaleza mediante el arte y la imaginación. Lo importante aquí es que la teoría de la imitación predominó durante mucho tiempo y que el arte se consideraba una actividad basada en la forma, cuya función consistía en proporcionar placer y deleite, dos aspectos relacionados con la percepción sensible.


Sabemos que la vista era considerada uno de los sentidos más nobles, tanto por su posición en el cuerpo como por sus capacidades perceptivas. Desde esta perspectiva, las artes también se clasificaban según el sentido al que proporcionaban placer: algunas deleitaban la vista y otras el oído. Así, la pintura se asociaba con el placer visual y la música con el auditivo. Francis Bacon (1561-1626) abordó cuestiones relacionadas con los sentidos y el conocimiento, mientras que Joseph Addison, en 1712, reflexionó sobre la poesía y la percepción visual.


Por muchos ejemplos que podamos añadir, la concepción fundamental de las artes es la que determina las relaciones entre ellas. Cuando Platón considera la obra desde el punto de vista del receptor, encuentra razones para aproximar las artes en lugar de separarlas. La poesía, como la pintura, utiliza determinados medios de expresión: el poeta recurre a las palabras y las frases, mientras que el pintor emplea los colores y las dimensiones.


Aristóteles, por su parte, distingue entre las artes que emplean el sonido y las que utilizan imágenes. Ambos creadores representan formas internas de acuerdo con los principios de la necesidad y la probabilidad, pues les interesa la verdad tal como la percibe la inteligencia y no únicamente la vista. Sin embargo, se diferencian por el modelo que imitan y por los medios de que se sirven.


Muchos investigadores se han apoyado en estas ideas para establecer correspondencias o distinciones entre las artes. Durante el siglo XVII se intensificó el debate sobre las virtudes de la pintura y la poesía y sobre las relaciones entre ambas. La pintura llegó a ocupar una posición destacada frente a la poesía, aunque no por ello desapareció el diálogo entre las dos. Los poetas evocaban con frecuencia esculturas de bronce y mármol o se inspiraban en imágenes pictóricas. La tradición horaciana desempeñó un papel importante en la reflexión sobre la relación entre pintura y poesía, especialmente en lo relativo a sus influencias recíprocas. Se reconocía la influencia favorable de la poesía en la pintura, mientras que también se advertía que la pintura podía conducir a la poesía hacia un formalismo carente de vida.


Sin embargo, Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), en su tratado Laocoonte, convirtió el problema de las relaciones entre las artes en una cuestión central de estudio. Reaccionó contra la tendencia a aproximarlas excesivamente y defendió la autonomía de cada una, así como sus características específicas. Para Lessing, las diferencias entre la poesía y la pintura eran mucho más importantes que sus semejanzas.


Según su planteamiento, la poesía representa acciones humanas, y la acción implica sucesión, movimiento y tiempo. Por eso, la poesía es un arte temporal. La pintura, en cambio, representa objetos compuestos por partes, con volúmenes y cuerpos que se perciben mediante la vista y no mediante el oído. El cuerpo ocupa un espacio en la naturaleza, y el espacio remite a la estabilidad y al lugar. De ahí que la pintura sea considerada un arte espacial.


Surgió así otra clasificación de las artes en temporales y espaciales. Las artes plásticas son fundamentalmente espaciales y visuales, mientras que la poesía y la música se desarrollan mediante una sucesión de elementos y se consideran artes temporales.


No obstante, Lessing observa que, cuando el poeta intenta representar un objeto exterior mediante palabras, presenta el espacio a través del tiempo; y cuando el pintor representa una acción humana mediante colores o líneas, expresa el tiempo a través del espacio. Ambos seleccionan el ángulo desde el que captan el instante significativo: el poeta puede iluminar una situación aparentemente inmóvil, mientras que el pintor puede sugerir las etapas anteriores y posteriores a una acción mediante la imagen que elige representar.


La poesía árabe tradicional es predominantemente lírica y está vinculada a la recitación y al canto, a diferencia de algunas tradiciones poéticas occidentales que concedieron especial importancia a las estructuras trágicas y épicas. Sin embargo, Ismail Ezzeddine, en su obra Los fundamentos estéticos de la crítica árabe, señala que las teorías aplicadas por Aristóteles y sus continuadores a la comparación entre las artes eran compatibles con muchos de los valores presentes en la poesía árabe. La comparación entre poesía y pintura aparece claramente en las reflexiones de tres destacados críticos árabes.


Al-Jahiz, al dar prioridad a la elaboración formal del poema sobre su contenido, considera la poesía una construcción, una forma de composición y una modalidad de representación.


Qudama ibn Ja'far, al abordar la cuestión de la sinceridad del poeta, sostiene que la poesía no debe juzgarse únicamente por la nobleza de sus ideas o la veracidad de su contenido, sino también por su elaboración artística, comparable a la composición, la representación y el grabado.


Abd al-Qahir al-Jurjani aprovechó ampliamente la relación entre poesía y arte en su teoría del nazm, al afirmar que el significado está vinculado a la forma en que se compone y se representa. La composición no puede separarse del significado: la poesía comparte con otras artes la voluntad de dar forma expresiva a una idea.


Es cierto que nuestra tradición podría haber desarrollado una comparación más amplia entre estas disciplinas si la pintura y la escultura no hubieran estado vinculadas, en determinados contextos del pensamiento islámico, a restricciones religiosas relativas a la representación de seres vivos. Sin embargo, no puede ignorarse la estrecha relación entre la ornamentación, el mosaico y el arabesco, por una parte, y el uso ornamental de los recursos retóricos y de las imágenes de la expresión árabe, por otra. Naeem Alyafi examina estas cuestiones en su libro La evolución de la imagen artística en la poesía árabe moderna.


Después de este recorrido, resulta difícil para el pensamiento moderno establecer una separación absoluta entre las artes o, por el contrario, reducirlas a un principio formal común. En la poesía, el creador es el poeta, pero su materia puede proceder de múltiples fuentes, como la naturaleza, la vida, la realidad y las experiencias personales, así como de cualquier elemento susceptible de transformación artística. Su causa formal, en cambio, reside en la propia estructura literaria, en las formas y los géneros con los que cada nuevo poema establece una relación.


La poesía utiliza imágenes construidas mediante palabras, mientras que la pintura crea imágenes mediante sus propios recursos visuales, ya se inspiren en elementos visibles o en otras fuentes.


Ambas artes intentan plantear ideas, examinarlas y llegar a conclusiones que pueden tener valor, aunque sean provisionales. No se ocupan únicamente del mundo que vemos, sino también del que construimos y deseamos. En ello se manifiestan el impulso y la energía creadora de la mente humana, capaces de producir aquello que llamamos cultura y civilización.


En conclusión, queda claro que la relación entre las artes no es fija, sino que se transforma y renueva continuamente según los contextos culturales e intelectuales. En su sentido más amplio, las artes expresan la humanidad y la diversidad de sus experiencias. A través de la creación artística, los creadores ofrecen visiones nuevas y significativas que contribuyen a configurar la identidad cultural. Las preguntas sobre la belleza y la expresión artística siguen abiertas y continúan estimulando el debate filosófico sobre el papel de las artes en la construcción de la cultura y la civilización humanas.




Souad Khalil.


Artista, escritora, poeta, traductora, periodista e investigadora libia.


Souad Khalil es una artista, periodista, poeta, traductora, escritora e investigadora libia especializada en la cultura occidental. Publica artículos en diversos periódicos y revistas en árabe, inglés, francés, italiano y español. Estudió en escuelas italianas dirigidas por religiosas, en el Instituto de las Hermanas de Ivrea, hasta que estas abandonaron Libia en 1970. Por su trayectoria como actriz teatral, ha recibido numerosos premios árabes e internacionales. Como escritora y poeta, ha obtenido siete premios: cuatro por sus ensayos y estudios y tres por su poesía.


Asimismo, ha recibido distinciones en países árabes, así como en Alemania, Italia, París y España.Ha participado en numerosos seminarios dedicados al teatro y la traducción, y ha formado parte de jurados de festivales teatrales árabes e internacionales. Es autora de 24 libros de estudios y traducciones. Ha traducido cuatro novelas del inglés y del italiano, así como un libro de poesía. Además, cuenta con tres libros preparados para su publicación, dedicados a los estudios artísticos, la cultura de la infancia, el guion cinematográfico y los conceptos de traducción.




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