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Películas "Self-Remake": cuando el director se reescribe a sí mismo

  • Foto del escritor: Cámara rota
    Cámara rota
  • hace 14 horas
  • 2 Min. de lectura



No todos los remakes son encargos de estudio. A veces, el propio director decide volver sobre su misma película, ya sea para adaptarla a otro idioma, a un nuevo mercado o para corregir lo que el tiempo, el presupuesto o el contexto no le permitieron hacer la primera vez. Estos self-remakes son ejercicios curiosos de autocrítica y obsesión creativa.



Spoorloos / The Vanishing (George Sluizer, 1988 / 1993)


La versión original neerlandesa es una de las películas más perturbadoras jamás filmadas. Para su remake estadounidense, Sluizer conservó la estructura básica pero suavizó el final, demostrando cómo el mismo autor puede traicionar —o reinterpretar— su propia obra según el contexto industrial.





Ju-on / The Grudge (Takashi Shimizu, 2002 / 2004)


Shimizu llevó su maldición japonesa a Hollywood casi sin cambios formales. El terror sigue siendo frío, fragmentado y persistente, pero trasladado a un espacio cultural distinto, confirmando que el horror de Ju-on no depende del idioma, sino de la atmósfera.





The Killer (John Woo, 1989 / 2024)


Woo revisita su clásico de acción heroica décadas después. El self-remake funciona como eco y actualización: mismos temas de lealtad y sacrificio, ahora filtrados por la nostalgia, el cambio tecnológico y la mirada de un director que dialoga con su propio mito.





In Order of Disappearance / Cold Pursuit (Hans Petter Moland, 2014 / 2019)


Moland rehace su comedia negra noruega en clave estadounidense, con Liam Neeson como protagonista. El humor seco y la violencia absurda se mantienen, aunque el remake acentúa el tono de thriller, mostrando cómo una misma historia muta al cruzar fronteras.





Funny Games (Michael Haneke, 1997 / 2007)


Uno de los casos más extremos: Haneke rehace su película plano por plano, casi como un experimento conceptual. El remake estadounidense no busca mejorar la original, sino reafirmar su tesis sobre la violencia, el espectador y el cine como acto de provocación.





Bangkok Dangerous (Oxide y Danny Pang, 1999 / 2008)


Los hermanos Pang revisitan su thriller estilizado con una producción mayor y un protagonista hollywoodense. El resultado es una versión más pulida, pero también más contenida, que evidencia lo que se gana —y se pierde— cuando el cine independiente se vuelve global.





The King of Comedy / The New King of Comedy (Stephen Chow, 1999 / 2019)


Stephen Chow se rehace a sí mismo veinte años después, pero no desde la copia, sino desde la relectura. The King of Comedy era una comedia amarga sobre el fracaso, el ego y la obsesión por triunfar en la industria del espectáculo. En The New King of Comedy, Chow retoma la premisa desde otra generación y otro contexto: el del trabajo precario, la fama ilusoria y el éxito como promesa casi imposible.







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