• Nicolás Jaula

Mano de Obra, otra del cine whitexican



Hace unos días me topé con la película Mano de Obra, del director mexicano David Zonana. Debo aclarar que no tenía muchos datos sobre el filme y su realizador, mi único acercamiento con el producto fue através del tráiler que se difundió mucho en redes sociales durante la famosa polémica del director Michel Franco y la promoción de su filme Nuevo Orden (México, 2020). Diversos usuarios catalogaban a la cinta como una contraparte al thriller distópico del creador de Después de Lucía y que fue galardonado con el Premio del Jurado en el Festival de Cine de Venecia.


¿Mano de Obra resultó ser la película que necesitaban y pedían los críticos de Franco o de nuevo nos enfretamos a un límitado análisis sobre la lucha de clases y la desigualdad en México?



La trama, jugar a ser Bong Joon-ho



La sinopsis del filme dice lo siguiente:


"Francisco y un grupo de albañiles están construyendo una lujosa casa en la Ciudad de México. Tras la muerte de su hermano en una de las obras, Francisco se entera que su cuñada, ahora viuda, no recibirá compensación alguna de parte del dueño de la casa. El grupo de albañiles buscará justicia no solamente por la nula compensación y apoyo recibido por parte del dueño de la casa, sino también por una vida llena de carencias, contrastes y opresión".


El primer acto de la película se centra en abordar las injusticias en la relación de los obreros y el dueño de la construcción, mostrando la desigualdad, el abuso, la opresión, las carencias de seguridad de los trabajadores y la corrupción de las autoridades. Este inicio de la cinta guarda diversas similitudes con la Parasite de Bong Joon-ho, plasmando las diferencias de ambas clases sociales, sus entornos, preocupaciones y necesidades. Desafortunadamente, la trama se desinfla cuando se desarrolla un giro de los acontecimientos, que vuelven a la película una crítica conservadora a la autogestión, los movimientos sociales y los gobiernos populares.



El giro, jugar a ser George Orwell



Entrando de lleno a la segunda parte de la cinta, el protagonista, que ha observado y experimentado el abuso y la violencia en la relación del burgués con el trabajador, decide poner fin al drama, asesinando al dueño de la propiedad. Sabiendo que la casa no será reclamada, ya que el patrón no tenía herederos o parientes, resuelve instalarse en la construcción y residir en ella junto con sus ex compañeros albañiles y sus familias. Es aquí cuando el director y guionista hace una critica abierta a la autogestión y los movimientos sociales. Muestra a los personajes como incapaces de organizarse y sostener con su trabajo y esfuerzo la propiedad lujosa. Y lo más alarmante, los expone como entes determinados a ser solamente mano de obra y a realizar trabajos poco remunerados.


Al concluir, busqué fugazmente información sobre la cinta y noté que el nombre de Michel Franco está sumamente ligado a ella, ya que es el productor.


David Zonana, director y guionista de la película, replica la forma de pensar de Franco sobre los movimientos sociales. Abiertamente expresan un discurso sobre la inutilidad de las luchas enmancipatorias, de la revolución violenta, de la crítica al poder económico y el status quo, y alertan sobre los riesgos de un posible gobierno popular o socialista.


Mano de Obra es una cinta bien realizada, con un excelente trabajo de actores, pero que fracasa en su intento de hacer una crítica social, debido a la escasa conciencia de clase y al privilegio de sus autores.


Desafortunamente, estas ideas no son monopolio de estos dos directores, ya que el mismo discurso parece instalado en las élites intelectuales y culturales de México.



Tráiler:





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