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Carilda Oliver: la mujer que escribió como quiso

  • Foto del escritor: Po Delgado
    Po Delgado
  • hace 2 horas
  • 1 Min. de lectura

Por: Po Delgado


Adentrarse a la obra de Carilda Oliver Labra (1922-2018) es, sobre todo, un encuentro cara a cara. No hay filtros ni posturas. Su poesía te habla directamente al oído sobre el deseo, el paso del tiempo y ese amor visceral que sentía por su natal Matanzas, Cuba.


Carilda, a quien también llamaban "La Novia de Matanzas", fue una mujer que pateó el tablero de su época. Mientras a las escritoras de entonces se les pedía recato y metáforas tibias, ella eligió la libertad creativa total, escribiendo con una intensidad que todavía golpea.


Lo que más te atrapa de su obra poética es la forma en que manejaba el erotismo. En su libro clave, Al sur de mi garganta (1949), el amor no es algo platónico ni de cuentos de hadas; es piel, es sudor y es presencia, logrando mezclar lo cotidiano con lo sensual de una forma tan natural como poderosa.


Y para concluir esta breve e insuficiente introducción su obra, me despido con dos adioses, el mío y el de Carilda Oliver Labra:



Adiós


Carilda Oliver Labra


Adiós, locura de mis treinta años,

besado en julio bajo la luna llena

al tiempo de la herida y la azucena.

Adiós, mi venda de taparme daños.


Adiós, mi excusa, mi desorden bello,

mi alarma tierna, mi ignorante fruta:

estrella transitoria que se enluta,

esperanza de todo por mi cuello.


Adiós, muchacho de la cita corta;

adiós, pequeña ayuda de mi aorta,

tristísimo juguete violentado.


Adiós, verde placer, falso delito;

adiós, sin una queja, sin un grito.

Adiós, mi sueño nunca abandonado.





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