• Cámara rota

De rezos, demonios y Avon




Por Luiz



Recuerdo cuando pertenecí a la iglesia cristiana evangélica pentecostal. Un amigo con quien gustaba echar cheve un buen día me "reveló" su secreto. –"No mames ¿A poco eres gay?", –"No, soy cristiano". Y ¡Saz! Oración de fe y ¡Saz! Amanecí un domingo bien bañadito en un almacén que en realidad era iglesia. ¿Por qué siempre están escondidos en almacenes como si fueran la resistencia contra Skynet?


En fin. La mitad del tiempo noté se la pasaban brincando, aplaudiendo y cantando "alabaré alabaré alabaré" o tirados en el piso gritando en "lenguas" retorciéndose bien feo. Era como un rave pero con música ñoña y gente ídem.


La otra mitad del tiempo era hablar de demonios. Esa parte me gustaba más pues platicaban historias bien macabras y leían bastante sobre el tema en círculos de lectura. Aunque nunca entendí porque a huevo decían me lo tenían que sacar a mi (el demonio, aclaro).


Había una ñora especialmente traumada que nomás al entrar me miraba feo y decía lapidaria "Tú traes algo" y ándate, ahí viene la bola a "imponerme manos" y balbucear jaladas a mi alrededor. Supongo que ese era su hobbie en la iglesia porque solo me daban respiro cuando llegaba algún otro incauto o incauta y le daban el especial de la casa.

La rutina se rompía cuando los visitaban "apóstoles" y "profetas" de otros países. Era como si llegara un rockstar al pueblo. La iglesia se llenaba y todos enloquecían porque el "iluminado" les pusiera la mano encima y orara por ellos. Una vez llegó un cuate desde África, un morenote grandote de mirada profunda, muy callado. Ahí sí fue el acabóse, pues hasta la beata más pudiente de la iglesia, una señora güera soccer-mom de muy buen ver de allá por San Pedro, se le notaba especialmente excitada y platicadora. No paró hasta que el pastor le agendó una cita aparte con el morenote para que oraran en su casa y no con la chusma.


Quien me daba pena era el pastor. Un ingeniero culto y humanitario con el que me la pasaba bien chido platicando de lo que fuera, cualquier tema no necesariamente religioso. Para él lo importante era ayudar a la gente y sacarla de sus ciclos de miseria. Tenía buenas ideas y estaba bien enfocado. Aunque se notaba ya lo tenían harto varios de su congregación con tanta tontería de espíritus y resolución de conflictos mensos.


Ah, porque dejen les cuento que en ese sub-mundo sufrían lo mismo que acá afuera: Problemas de todo tipo, desacuerdos, malos entendidos, peleas, envidias, etc. Solo que ahí TODO le echaban la culpa a... ¿adivinaron?... ¡Exacto! Al mentado diablo. Para ser una comunidad que buscaba a Dios se la pasaban más tiempo al pendiente del chamuco. Pobre pastor. Quien sabe si seguirá ahí.


Llegaban casos desde lo más insípidos que hasta yo decía "No mame, señor. Póngase a jalar, meta en cintura a esa hija rebelde y atienda a su esposa", otras veces llegaban casos más severos que pensaba "Esta persona necesita atención psicológica urgente". Noté que el pastor en esos casos de plano si la canalizaba (después de darle el especial de la casa) hacia instituciones de salud con la ayuda de una psicóloga que también era fiel. Supongo era consciente que si había algún pedo grave le podían cerrar el changarro y acusarlo.


Algo que no me gustó y no estoy orgulloso de haber sido parte de ello era el andar fastidiando gente para convertirlos. Hacían campañas de evangelización como las de los testigos donde era ir a molestar gente a domicilio como vendedor de Avon en drogas. Los vecinos de la colonia como que ya se la sabían pues esos días se atrincheraban o de plano se iban de sus casas. Insufrible.


Con el tiempo me fastidié de toda esa rutina y me fui con todo y mis demonios "al mundo" como decían ellos. Hoy creo no soy ni mejor ni peor que antes. Si hubiera moraleja de toda esa experiencia diría que me ayudó a ver a la gente desde otro angulo. Que no todos creemos lo mismo así estemos en un mismo grupo y no por eso estás mal. Uno no tiene porque desgraciarse la vida por encajar a costa de lo que sea. Sean felices.