• Karla Cruz

En el verano de 1993



Mia


En el 93, Mia tenía 11 años y viajó con sus tíos a Acapulco, ella era una niña distinta a las demás, le gustaba leer mucho, a su edad ya conocía todos los clásicos, desde el Quijote, La Odisea, La Ilíada, Hamlet, La divina comedia, Edipo Rey, hasta 100 años de soledad, Viaje al centro de la tierra, La isla del tesoro, incluso Lovecraft ya era un viejo conocido para ella. En el autobús escolar le gustaba sentarse en el asiento más lejano a los demás, siempre iba tras el chofer y hasta platicaba con él. Su comida favorita eran los tacos de aguacate así sin nada, el aguacate y ya. No le gustaba la carne. Mia vivía con sus tíos porque sus padres habían muerto 6 años atrás en un accidente automovilístico, sorprendente Mia ya tenía bajo control ese tema, era una niña fuerte, tenía un solo amigo y consideraba que no necesitaba más.

Mia y sus tíos iban en la carretera rumbo a sus vacaciones de verano, de pronto la pequeña alcanzó a ver el mar, sintió algo fuerte, sus manos comenzaron a sudar, se abrió un gran hueco en su estómago, era una sensación extraña pero también era una sensación de curiosidad, en fin, la dejo pasar.



Luis


Luis estaba a punto de cumplir 12 años, le faltaban un par de meses solamente, le gustaba leer comics, los coleccionaba, también tocaba la guitarra, era fan del Rock Clásico, entre sus discos favoritos estaba el sargento pimienta de los Beatles, el lado oscuro de la luna de pink-floyd, Nevermine de Nirvana y Slowhand de Erick Clapton. Luis vivía con sus dos padres, pero ellos no se llevaban bien, tenían problemas, Luis trataba de ignorarlos, salía con sus 2 amigos, pero no siempre coincidía con ellos y mejor se apartaba, se refugiaba en sus comics, discos y guitarra. Disfrutaba mucho de comer helado de chocolate y de escuchar música por largo tiempo en su Walkman.


Luis y sus padres fueron a Acapulco, era verano y acostumbraban a viajar. Estando en la playa él ya no quería meterse al mar, deicidio regresar al hotel y su madre se molestó mucho.

El Encuentro


Cuando Mia y sus tíos llegaron al puerto de Acapulco antes de llegar a su hotel, se estacionaron a un costado de la playa, Mia dejo su pepsilindro en el asiento y se bajó del volkswagen, la brisa se sintió placentera, traía paz, cerro sus ojos y de pronto se comenzó a escuchar la canción de More than words de Extreme, no sabía de donde sonaba pero comenzó a cantarla en su mente; Saying I love you Is not the words I want to hear from you It's not that I want you Not to say but if you only knew How easy it would be to show me how you feel… Abrió los ojos nuevamente y camino unos 20 pasos en dirección al mar, sentía la arena caliente bajo sus pies pero el regaño de una señora a su hijo la saco del trance que estaba viviendo, era un niño de más o menos su edad, lo miro y se veía confundido tenía los ojos tristes, su mama se veía muy molesta, Mia solo continuo observándolo. Luis cruzo mirada con ella, ambos al mirarse sintieron algo muy extraño, era como si ya se conocieran, Mia era la niña más bonita que Luis había visto, no dejaban de mirarse, la madre de Luis se dio cuenta de esto, lo tomo del hombro y lo apresuro a caminar, Mia se quedó con su hueco en la panza, ahora era enorme.


Luis trato de voltear una vez más para ver a Mia pero su mamá no se lo permitió, la cara de Mia se le había tatuado en la memoria, no lograba olvidarla. Cuando entro a su habitación de hotel fue corriendo al balcón para intentar buscarla, pero le fue imposible alcanzar a ver algo.


Mia estaba ahí parada, hipnotizada, sentía algo que le recorría su cuerpo, su tía le grito que era hora del ir al hotel. La canción había terminado desde hace ya varios minutos, caminó de regreso al vocho y bebió más agua de Jamaica de su pepsilindro. Llegaron al hotel, se vistieron con ropa acorde al clima de Acapulco y salieron a pasear al centro. Mia volteaba para todas partes, tal vez Luis aparecería por algún lado, pero no. No sucedió nada interesante para Mia en el Zócalo de Acapulco.


Mientras tanto Luis continuaba mirando desde el balcón de su habitación, ya llevaba varias horas sin dejar de pensar en esa niña, ¿Por qué? Ni él sabía. Se aburrió del balcón y fue por su Walkman, presiono el botón de play y comenzó a sanar Enjoy the Silence de Depeche Mode; Words like violence Break the silence come crashing in into my life world…

Las horas pasaron y ambos preadolescentes continuaron con sus actividades, viviendo sus vidas, aunque en el fondo seguían recordándose. Luis se preguntaba qué tan ridículo era pensar tanto en una niña de la cual no sabía ni su nombre, no hubo tiempo de nada, solo de grabarse su mirada, una mirada que buscaba algo, como la de él.



El reencuentro


Por la noche, Luis y su familia se dirigían al restaurante del hotel, se hablaba bien de la comida que se servía ahí.


Mia y sus tíos saldrían a cenar al centro de Acapulco. Mientras salían escucharon a una pareja decir que el buffet que ofrecía al hotel era muy bueno. La tía de Mia sugirió quedarse a cenar ahí. El salón del buffet era muy grande y al entrar parecía una fiesta de comida y de colores. Mia eligió la mesa y rápidamente fue por un plato, comenzó a servirse de todo lo que parecía apetecible. Su plato termino lleno, entre el color rojo de las rebanadas de sandía, las papas a la francesa y el pedazo grande de flan napolitano, Mia empezó a comerse todo con una tranquilidad que pocas veces sentía.


Por su parte Luis y sus padres se dirigieron al buffet, entraron, se sentaron y de inmediato fueron inspeccionar la variedad de comida, Luis eligió arroz chino y tiras de pollo.


En el buffet sonaba de fondo I will Always love you de Whitney Houston.


Cuando Mia termino lo que había en su plato decidió que aún podía comer algo más y se dirigió a la sección de helados, llego a la fila donde ya esperaban 4 niños, se formó al final y comenzó a preguntarse cuál sería el sabor de helado que mejor combinaba con ese agradable momento, eligió de chocolate. Llego su turno y lo pidió sencillo, lo recibió y camino de regreso a su lugar, Luis se levantó de su asiento para ir por su postre, un helado de chóclate, su preferido. Mientras iba caminando sin prestar atención a su alrededor de pronto choco de frente con alguien que le embarro su helado en la barbilla y en su playera favorita del capitán planeta y los planetarios, levanto la mirada para reclamar a la persona que lo había manchado y ahí estaba Mia con el cono de helado en la mano, apenada y muy roja de la cara. Ambos no supieron que hacer, toda la comida que había en sus estómagos no evito que se abriera un nuevo hueco en su pansa, les saltaba mucho el corazón, Luis rompió el silencio y le dijo; “hola, ¿cómo te llamas?”, solo eso pudo decir, fue lo que le salió del alma.


“Mia, ¿Tú cómo te llamas?” respondió ella.


Él con el rostro y la playera llenos de helado, dijo; “me llamo Luis”.


De pronto el grito de la tía de Mia los interrumpió, ya tenía que irse, la mañana siguiente saldrían muy temprano rumbo al D.F.


Mia le dijo; “me tengo que ir, pero regresaremos el próximo verano”. Alcanzaron a rosar sus dedos, no se tomaron de la mano. Ella se fue corriendo con su cono de helado sin helado y salió con sus tíos del salón. Luis seguía hipnotizado, confundido y mareado.



La Crisis


Mia vivía en el D.F y Luis también (aunque ellos no lo sabían), ella vivía en la colonia Doctores, él en un departamento en la colonia del Valle.


Los dos pequeños vivieron felices los meses posteriores a su encuentro, llego el año de 1994 y su vida continuaba normal, guardaban en su interior el deseo de volver a verse. Ese año fue muy difícil para la familia de ambos niños, ellos no entendían bien, pero en las noticias se hablaba de una devaluación, del asesinato al candidato de la presidencia, se escuchaba también de un movimiento armado en Chiapas. El contexto del país era muy incierto.


El padre de Luis pidió un préstamo bancario para pagar su departamento, debido a la crisis su deuda se disparó de forma impresionante y no pudo pagarla, lo perdió todo. Afortunadamente la familia de Mia logro soportar la crisis y pudieron viajar a Acapulco en el verano del 94, se hospedaron en el mismo hotel de un año atrás, Mia estaba nerviosa y no dejaba de observar bien a su alrededor pero Luis no estaba, esta ocasión no era como la pasada. De nuevo fueron al salón del buffet y Mia observo la máquina de helados, recordó el helado de chocolate que nunca probo y tampoco quería hacerlo ahora. En su interior sabía que él no estaba, pero prefirió no perder la fe.


Luis y sus padres comenzaban de nuevo, vivían con su abuela y ahora tenían más problemas que antes, el padre de Luis estaba desempleado, la vida era muy difícil para ellos, tiempo después sus papas se separaron y su mamá se volvió a casar.

El día que Mia cumplió 15 años, no quiso una fiesta, pidió regresar a Acapulco y hospedarse en el mismo hotel, sus tíos no entendieron porque, pero se lo concedieron. Ese verano Luis tampoco estaba ahí.



El desenlace


Luis nunca tuvo una buena relación con el esposo de su madre, A su papá no lo volvió a ver, a veces soñaba que su padre regresaba y se lo llevaba lejos, a un lugar donde también estaba Mia.


Luis salía con Mariana, una chica muy linda que lo quería mucho. Cuando Luis estaba con ella, solía cerrar los ojos e imaginar que estaba con Mia. Sin saber cómo era su imagen actual, la imaginaba, con él, en su cama. En el 2003 Luis cumplió 22 años, estudiaba y trabajaba en un taller mecánico, vivía con un amigo. Ya estaba próximo el verano y su roomie le proponía asistir a la final de la copa Oro donde México se enfrentaría a Brasil, a Luis no le gustaba el futbol y no pretendía gastar su dinero en eso.


Tenía 3800 pesos ahorrados y decidió ir a Acapulco. Tenía toda la intención de encontrar a Mia (también sabía que las probabilidades eran nulas, pero no quería perder la fe) y por ese motivo no invito a Mariana. Llego el día de su viaje y decidió hospedarse en el mismo hotel de antaño. Caminó, observó y se dio cuenta de que ya nada era igual, ya no existía el salón del buffet, ahora era un gimnasio, mucho menos estaba la máquina de helados. Profundamente triste se sentó en la orilla de una pequeña fuente, de pronto todos sus sentimientos estaban ahí, no sabía qué hacer con ellos, acepto que ya nada sería como hace 10 años. Entre lágrimas libero a Mia de su pensamiento, se convenció de que nunca jamás la volvería a ver. Así paso algunos minutos. Respiro y se levantó, se dirigió al elevador, lo único que quería era subir a su cuarto y dormir, oprimió el botón y espero a que las puertas se abrieran. Se escuchó que llego el elevador y las puertas se abrieron, ahí estaba Mia leyendo un libro, despreocupada de su alrededor, aparto la mirada de su libro para salir del elevador y vio a Luis, era él. Mia se empeñó en seguir visitando el hotel cada verano, ningún año dejo de ir.


Sabían que eran ellos, se imaginaban así como lucían, se quedaron mudos algunos segundos y después se abrazaron, muy fuerte, él pudo oler su cabello y aquella vieja sensación de paz que habían sentido en aquel buffet, regreso. Ahora estaba juntos, tenían el mar, la noche y la vida para compartir.


Ya no sé qué sucedió con ellos, algunas personas cuentan que se convirtieron en arena y que ahora viven en las olas el mar.


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