• @Manitasdecoco

La mirada eterna




Por Manitasdecoco


Lord Bayron, recita: "Dicen que la felicidad es la esperanza, el recuerdo aviva los pensamientos benignos, naciendo los primeros, muriendo los últimos", completando así que nos olvidemos de las desdichas en una relación y nos enfoquemos en los recuerdos hermosos que trajo esta. No somos lo que fuimos ni fuimos lo que mañana seremos, nadie cambia, más bien, no se termina de conocer a la persona amada.


¿Me conoces acaso?, ¿ves en mí a una persona conocida? Yo sí, lo creo porque cuando te miré tenías mi poema favorito, tenías tatuado en cada línea de tu rostro ese verso, cada rima eras tú y a sabiendas del futuro, extendí la mano. Estaba ahí frente a ti, ¿por qué hoy y no antes? Porque así debe ser, el hilo del destino se tensó hasta conocerte, no debía ser antes porque no estabas y no podía ser después porque ya te habrías ido


Y ahora que es el fin, quisiera ser tu Paul Geráldy y decirte: ¿No olvidas nada?, ¿y el estetoscopio que te regalé? Las cartas cursis que escribí, las noches que fueron enteramente mías, pero en ese caso, ¿cómo te las llevas?, ¿y yo que tengo tuyo? Las luces de la ciudad, los apodos, las terribles comidas a deshoras, el sexo, el cuerpo. Ahora estás aquí frente a mí, comprendiendo la conclusión de esto.


Después me iré, daré la vuelta y no volverás a verme, vagaré por las calles mientras me pierdo entre la inmundicia de la ciudad, entre el bullicio de la gente, entre los rostros desdibujados y seremos recuerdos (mas no añoranzas, no alcanzará para eso) De lo que un día fuimos, nadie va a morir, pero dentro de mí siento que muere la ilusión, la pasión, la historia, la historia de los dos, las alegrías, las promesas, la tristeza. Dime tú, ¿qué sería de las relaciones sin las promesas?, sin los planes de un futuro inexistente, porque el futuro no existe, amor, lo que sí existe es el ahora.


Tú y yo, viendo cómo se derrumba, cómo se cae, cómo se borra el paradisíaco idilio que fantaseamos tener. De nuevo te miro con la ilusión del primer momento, del primer beso, de la eterna atracción. Aquí estoy y me voy dando la vuelta, cerrando el ciclo, el vicio del tú y yo, cerrando los ojos y pidiendo a dios la desmemoria, a sabiendas que el adorarte, el recuerdo, la tristeza que me produce el fin de esto, el calor que emitías, la felicidad que lograbas, la soledad que disipabas, no tiene expiración.

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