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  • Foto del escritorCámara rota

La musa a la mitad del bosque




Por Luiz


El cuerpo yacía inmóvil entre la tupida yerba tal y como si fuera una roca del bosque o un olvidado tronco cubierto de musgo. Su desnudez de porcelana solo era perturbada por las moscas que ya revoloteaban sobre ella y por el acre aroma a muerte. Fuera de eso bien podría asumirse era una musa dormitando en la flora. Un hada caída hacia pocas horas desde quién sabe qué mágico reino oculto.


Así de reciente asumimos todo el equipo forense ahí presente que ella había expirado, aunque era más que obvio la habían asesinado. Mientras mis compañeros tomaban con afán fotos, notas y detalles yo permanecí ahí parado en silencio, admirando el halo de su belleza que ya empezaba a deteriorarse presa de los elementos pero no dejaba de desprender un pálido fulgor radiante.


A mí mente venían pensamientos sobre qué clase de hereje se habría atrevido a profanar este pulcro templo. Al fin recobré la compostura profesional tras sentir cómo la rabia me empezaba a invadir. Había que hacer nuestro trabajo para encontrar al culpable de esta abominación. Por su familia, claro está, pero también porque de algún modo me sentí ofendido en una manera desconocida para mí pero que exigía retribución.


Luego de terminar de subir el cuerpo envuelto en una bolsa a la camioneta y cerrarla, sentí que alguien o algo me llamaba desde lo más profundo del bosque. Pedí un momento alegando que había olvidado algo.


Cruzando la espesura llegué a un claro rodeado de arboles enormes con el coro de un viento triste que parecía aullar su partida y dónde me sentí observado por todo un consejo de seres mágicos. Duendes, hadas, elfos y otros seres estaban ahí a mi alrededor aunque no los veía, pero bien sabía me observaban. Todos me exigieron dentro de mi mente una sola cosa: Justicia.


Me retiré en silencio llorando de aquel oscuro bosque jurando con todo mi ser que así sería.


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