Pavlov
- Cámara rota

- hace 14 horas
- 1 Min. de lectura

Por: Francisco Noriega Ortega
me despedí para siempre
y aun así
la luz quedó encendida
se olvidarán los vivos
y también los muertos
habría sido feliz
digo
como quién miente para cerrar la puerta
una celda oculta está ahí
escribe sin levantar la vista
con la desesperación
de que el mundo termine
antes de la última frase
¿cómo se repara la ausencia?
solo ve
se proyecta dentro de sí
el alma espera
como un perro
que ya no reconoce el silbido
no vayas a morir
quiero que me llores
maldigo
elijo mi propio infierno
el cuerpo y la memoria
buscan compañía
el calor
que alguna vez estuvo
pero no caigo en la provocación
no busco
extrañar el abrazo
el olor
los domingos lentos
no sangres
donde nadie
va a suturar




🫂