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Ser trans


Frida Cartas


Siempre que digo que las luchas online que pululan ahora acerca del “tercer baño, o baño sin género”, así como los pronombres, son una lucha neoliberal, se enojan mucho y me tildan-difaman de enebefóbica y transfóbica. Cuando agrego además que la lucha trans la deben encabezar antes que nada (y solitas) mujeres trans, olvídate, además de transfóbica me llueven los insultos y hasta racista me dicen. Por eso hoy día de la visibilidad trans quise ponerlo nuevamente todo junto en un texto, porque sí, me vale que me piensen y me juzguen de fóbica de la comunidad trans. Me vale porque no es cierto, no lo soy. Creo que cuando hago esta crítica y esta priorización, entienden que les estoy diciendo que lo que hacen entonces no sirve o no tiene caso, o que estoy imponiendo que no lo hagan. Y no es así, por eso es tan vital tener comprensión lectora y saber leer (ahora sí les estoy diciendo que no sean tan güey, y ni moderrímo).

Cuando se quiere pertenecer a un movimiento social o una lucha, las críticas que valen la causa (y que tienden a mejorar el sentido político de la causa), deben venir de dentro, de sus mismos integrantes y colectivos, pero aquí sucede al revés, te piden que todes piensen igual, que todes repitan y repitan lo mismo, que todes sean hermanas-hermanes amistad-inseparable, y cuidadito quien se atreva a decir otra cosa distinta a la homogenización general y no quiera amistad buena onda más que amistad política por estrategia, porque te funan en masa y te acusan como radfem de atacar y de ser fóbica de tu comunidad. Hashtag “atrevida”. Me da mucha hueva la verdad. Yo no soy su enemiga, pero tal parece que me ven como Laura Lecuona por hacer críticas.

Una de las primeras que he dicho varias veces, es que insistir que ser trans es autopercepción y algo que está dentro de tu cabeza (hasta te ponen infografías señalando tu cerebro, jeje), es parcial y fomenta que sí te pasa algo es como dice la sociedad transfóbica, “tú problema para qué eres así, quién te manda a ser así”. Ser trans no es sólo autopercepción es también lectura social y lugares situados asignados en el papel social que los roles, miradas, funciones, códigos, interacciones sociales, te colocan en el cotidiano, tal como le pasa a la gente cis, que aunque renieguen también tienen una identidad sexual y una pertenencia a un género.

Cuando menciono lo de las lecturas sociales y miradas, es cuando se emputan y me difaman de “enebefóbica” porque “no te debo feminidad o androginia”, espetan. Pero es que yo no estoy hablando de imagen ni de performance, sino de praxis, de un ejercicio social, por eso menciono funciones, papeles e interacciones sociales, pero se ofenden bien fácil y se les calienta la cabeza y ya no leen más allá del enojo. Comprensión lectora es lo único que pido. Y que dejen de difamarme cuando pueden mejor invitarme a conversar y dialogar cara a cara, no en hilo o tuits, porque en luchas online voy a bloquear y ser grosera, en redes no se conversa ni se hacen mesas de trabajo, pero bueno, les deseo amor y paz mental.

Otra de las cosas que critico es que en vez de enojarnos porque hay muchas trans “normadas que no se cuestionan los mandatos” y tienen “cispasing” (que esta palabra les caga ya sé, pero pos ni modo, existe) en vez de hacerlas a un lado y juzgarlas como ya hace el resto de la sociedad, deberíamos alegrarnos un poco aunque sea, de que por lo menos hayan algunas morras que viven menos jodidas en el día a día, porque las molestan menos al no “notárseles”.

Chiques, les juro por mi madre que yo no estoy pidiendo que tengamos como comunidad “una apariencia aprobatoria”, y que sí entiendo el “no te debo androginina” y “el cispasing es una mierda”, lo entiendo, estudié 14 semestres de licenciatura y posgrado en La San Marino. Lo que yo digo es que lo que decía Audre Lorde: “No son nuestras diferencias lo que nos separa, sino la incapacidad de aceptar (y discutir) esas diferencias”. Repito, les deseo amor y paz mental. Invítenme a vernos cara a cara.

Al decir que la lucha trans la deben encabezar mujeres trans no estoy diciendo que hombres trans y personas no binaries no estén con nosotras, sino sólo eso: Que prioricemos el espacio, peso, voz, y protagonismo de las mujeres trans, porque sino lo hacemos repetimos lo mismo que pasa en el mundo cis, donde históricamente las mujeres cis han sido relegadas a segundo término y para nadie es un secreto que han tenido menos espacio y participación política. Sólo eso digo. Ser aliade y aliado, es poner adelante a las mujeres, cis y trans, en cualquier movimiento.

Las mujeres trans no somos como se nos quiere vender ahora una lucha de inclusión y un feminismo interseccional, porque esto es adornar las formas pero no ir a los fondos, la interseccionalidad es ir sumando identidades y opresiones, y haciendo creer que con ello va a explicarse los matices estructurales y de fondo, como dice Ochy Curiel, y todo mundo que respeta derechos humanos de esa “pobrecita población” va aplaudiendo y se hacen celebraciones y hay regocijo, pero esa fiesta derechohumanista no está dando la pauta para entender por qué existen las identidades. Para eso hay que descolonizar las fiestas, las luchas, los movimientos sociales, las consignas, las performances, las supuestas radicalidades, todo, descolonizar todo.

Entender por qué hay mujeres llamadas cis y mujeres llamadas trans, tampoco es un asunto de mera “diversidad”, es desmontar la raíz histórica de que hemos sido personas situadas por el colonialismo, es hablar de geopolítica. Es entender que es urgente que colectivicemos las discusiones entre trans y enebés, que recupere la memoria histórica y ponga al centro la clase y la raza, y ya se si puede y me dejan soñar, poner también la anarquía y la autogestión (jejeje, sueño mucho). No quiero un tercer baño e ir a cortar el listón con Claudia Sheinbaum en una foto y aplaudir, no quiero un edificio que iluminen con banderas de luces, ni un acta de nacimiento que diga que soy unicornie espacial, quiero derecho universal básico como vivienda, salud y trabajo remunerado justamente, quiero conciencia de clase donde tampoco haya liderazgos fashion aspiraburgueses, y que nos acordemos que lo trans nació aquí en América y no en Europa (y dejemos como dice Niurka de hacerte la europea), quiero que se acabe la blanquización y la fiesta de inclusión que no incomoda al Estado y a las ONG’s buenaondita, quiero una lucha trans que no esté cada mes sumando opresiones, identidades, letras y colectivas, sino que podamos sentarnos en mesas y charlas íntimas y sin cóleras, para entender cómo se articula la opresión desde un postulado sistémico, y cómo no somos iguales aunque seamos trans, y nos atraviesa distinto político, desigual y personalmente, y que ninguna violencia es más importante que otra, pero sí más urgente para resarcir un poco la terrible historia y la injusticia.

Desde las trans que migraron al gabacho buscando una mejor calidad de vida y libertad, y se agarraron a piedras y madrazos con la policía, hasta las trans que estuvieran presas por la dictatura chilena y argentina, porque eran “lo sucio” de la sociedad y había que “eliminarlas (cómo las quieren eliminar ahora los diputados, los provida, las feministas terfas, la burguesía, la iglesia, y el fascismo que crece y crece en América). Y también acordarnos de las trans mexicanas que no estaban como ahora en la calle, restoranes, bares LGBT, reality shows, Netflix o los Oscars, sino que hacían aquelarres clandestinos en casas escondidas para seguridad y ser un poquito libres-felices, y fueron metidas a la cárcel por redadas de policías, que las desaparecían y las dejaban moribundas a golpes.

SER UNA MUJER TRANS ES SER PRESA POLÍTICA, Y ES (hasta el día de hoy pleno 2023 donde todos celebran que hay libertad, inclusión, portadas de revista, premios al activismo), SER PERSEGUIDA POLÍTICA. Nos urge la conciencia de clase y raza, y la memoria histórica. Nos urge pensar la justicia fuera de las leyes, el conapred, las autoridades, el punitivismo, y el andar funando gente como radfem.

Una mujer trans tiene que ser un cuerpo que problematice no que feminice una lucha, por decirlo de un modo. Problematizar es romper, porque las rupturas son necesarias como dice Ochy Curiel, significa romper la historia lineal de la blanquitud en términos de situar, de colocar identidades aquí y allá, y el ir diversificando incluyendo, porque ahí no reparamos la opresión sistémica sino sólo vamos siendo progres en la vida.

Transgenerizar la lucha feminista, y desgenitalizar la feminidad (términos que se me acaban de ocurrir ahorita, cítenme en APPA de favor, jaja), no es debatir que hay mujeres cis y hay mujeres trans, sino mirar la colonización-raíz, y entender por qué hay mujeres trans y por qué hay mujeres cis, y en este punto es donde la lucha trans debe ser una lucha decolonial, porque en la historia fue el sistema quien creó a la mujer y la mujer negra (que no consideraban mujer ni persona, ni sujeta de derechos humanos), esto es la geopolítica, esto es el lugar situado, la opresión sistémica, el poder, fue quien lo creo y lo colocó así. Hay pues una larga lucha e historia que ha ido problematizando-rompiendo la historia lineal. Miremos ahí y si vamos a “copiar” algo, copiemos eso y no los MeToo donde han orillado a gente a suicidarse por escraches, funas, escarnios y cancelaciones. “Copiemos” lo que puede darnos reparación de daños y otros caminos a la justicia y la memoria histórica. Abracemos la conciencia de clase y raza.

Esto nos hermana profundamente con la lucha decolonial porque mujer trans fue creado, situado (es una geopolítica no lo olvidemos), desde el modelo de mujer cis. Es decir, desde lo que sí era mujer y persona y sujeta de derechos, como la mujer blanca, y de quienes como mujeres negras (y hoy pasa con mujeres trans), no.

En vez de hacer la lucha trans una lucha feminista, hagamos de la lucha trans una lucha decolonial. Eso digo. Besos. Feliz día de la Visibilidad Trans amores.


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