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  • Foto del escritorCámara rota

Siesta



Por Gabriel Molina


El canto de una sirena me despertó. Recuerdo su rostro, esa sonrisa cálida y radiante. Recuerdo su aroma, un toque dulce de café y canela, como su piel. Recuerdo ese hermoso cabello al viento, moviéndose libremente por sinuosos caminos que me invitaban a extraviarme. Recuerdo ese instante en que sus labios se abrieron, ese estremecimiento de todo mi cuerpo al conocer mi destino.


Odiseo tomó todas las precauciones, pero yo no lo esperaba, el naufragio en los mares de Morfeo no fue planeado. Allí estaba yo, deseando oír su voz y resignándome a la locura. De repente desperté.


Sé que la escuché, pero no recuerdo su voz. Sé que la escuché, pero no recuerdo sus palabras. Sé que la escuché, pero no recuerdo esa melodía que sonaba incesantemente dentro de mi cabeza.

Sé que la escuché, pero no sé si en realidad ocurrió.


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