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Trilogía de pequeñas catástrofes cotidianas

  • Foto del escritor: Nicolás Jaula
    Nicolás Jaula
  • hace 4 horas
  • 1 min de lectura

Por: Nico Jaula


  1. El agua fría


La sensación comienza en la punta del pulgar, recorriendo los demás dedos hasta apoderarse de toda la planta del pie. El golpe de frío atraviesa tu cuerpo como un rayo inverso que brota del suelo y estalla en el cielo. Tus hombros se encogen, buscando contener los escalofríos, mientras levantas ligeramente el pie mojado y luchas por mantener el equilibrio.



  1. El tropezón urbano


Tu andar se interrumpe abruptamente cuando la textura dura del concreto de la calle se convierte en algo suave y pastoso. De antemano sabes lo que es, y ves en tu mente cómo esa cosa, aún humeante por el calor del suelo, se incrusta en las ranuras de tu zapato. Anticipas el característico hedor y la vergüenza social que siguen a esta tragedia.



  1. El bloque maldito


El dolor lo equiparas, aunque nunca lo hayas experimentado, con una descarga eléctrica imprevista. La esquina de ese pequeño bloque de plástico, destinado a un juego infantil e inocente, se incrustra como una navaja de un material más duro que la piedra o el metal. Un torbellino de emociones que mezcla el dolor, la vergüenza y la furia.




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