• Karla Cruz

Una misma


Hoy cumplí 28 años y lo celebre con mi madre, mientras platicábamos observaba sus manos, son grandes, ásperas y maltratadas. Cuando me felicitaba y aconsejaba se le rodaron 2 lágrimas y al limpiárselas acaricie sus mejillas arrugadas pero muy suaves, un poco aplastadas por el maquillaje, los años, las lágrimas; por la vida. En el momento que la vi llorar recordé cuando era niña, tenía 9 años, cuando después de que mi padre la golpeo y amenazo con matarme ella lo abandono y me llevo en sus brazos con solo una bolsa que llevaba dentro, tres playeras, un pantalón y un calzón, todo mío nada era de ella.


Con su esfuerzo y sudor logramos establecernos en una vecindad, era un lugar con sus problemas pero vivíamos tranquilas. Un día mi madre llego más feliz del trabajo, sonreía por todo y durante toda la tarde no me regaño para nada. Yo sabía que algo pasaba pero no sabía qué. Al siguiente día se levanto temprano y se arreglo como ya tenía años que no lo hacía, se pinto de rojo los labios y se puso un vestido que la hacía lucir como ninguna mamá que yo haya visto hasta entonces. Se veía bellísima, yo me sentía orgullosa de mi madre. Quise imitarla y cuando se fue a trabajar saque su maquillaje y comencé a tratar de parecerme a ella.


Durante los siguientes días ella continuo linda, alegre, mujer, era un show para mi ver a mi mamá todas las mañanas. Días después, no sé cuantos, mi madre dejo de verse igual, estaba distinta, un día mientras me preparaba la cena, sus lagrimas cayeron en el pan con mostaza y crema, no pudo más y se soltó a llorar como una niña, como yo lloraba cuando recordaba a mí padre, pero ella lloraba por otra cosa, le pregunte que tenia mientras la abrazaba pero no dijo nada. Los días pasaron y de nuevo mi madre se olvido de ella, se dedico a lavar la ropa, a trabajar y a prepararme mi sandwich. Jamás volví a ver a mi madre como en aquellos días. Nunca cambio conmigo, siguió siendo cariñosa y de vez en cuando me abrazaba, recuerdo que me decía que yo era lo único que tenía en la vida.


Había días en que la escuchaba llorar y cuando le preguntaba que tenia apretaba fuerte los labios, se limpiaba las lagrimas y me decía que todo estaba bien. Así pasaron como 4 meses…


Como 2 años después me entere por mis tías que un señor ilusionó a mi mamá, la enamoro y un día mi madre se entero de que él se estaba casando con otra mujer en la iglesia de la colonia. Mis tías también comentaron que eso le había pasado por jugar a la novia cuando ella era ya una señora con una hija. Me dio tanta rabia que les grite que ellas eran unas solteronas y feas. Me fui corriendo y llorando con mi mamá, le conté lo que había pasado y solo me dijo que no les hiciera caso, me dio un beso en la frente y yo me sentí mucho mejor.


Ahora mientras toco sus manos dejo de escuchar por un momento lo que me dice y la veo como una igual, me doy cuenta de que mi madre también es mujer, de que tiene la necesidad de amar y ser amada y que tenemos tantas cosas en común que podríamos ser una misma.



Por Karla Cruz.


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30 de abril