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El gabinete de las curiosidades: una antología del cuento contemporáneo




Por Omar Cruz


Siendo niños y viendo los lugares más oscuros de nuestros hogares, imaginamos que en alguno de ellos probablemente se alojaría un ente ajeno a la naturaleza humana, es por eso que, creo yo; tales espacios —por aquello de la experiencia vivida— son una fuente ilimitada de inspiración para muchos autores del cine de terror y suspenso en la posmodernidad. Si bien es cierto que es muy frecuente ver en las películas de la línea de horror y fantasía cómo dichos lugares suelen tener importancia porque; brotan desde su interior seres inimaginables o incluso aquellos que mecen la cuna de los infantes cuando el reloj marca la medianoche. Estos espacios se han ganado el cariño de los amantes del terror y lo desconocido. En América, por ejemplo; es notable como los lugares oscuros de un hogar han llegado a influenciar grandes clásicos del cine de terror y suspenso, incluso llegando a crear series sobre lo paranormal y con lo que aún no hemos podido interactuar.


De este lado del mundo crecemos en hogares en los que desde pequeños nuestros padres y abuelos nos relatan hechos cuasi verídicos sobre apariciones macabras en pueblos y también en las ciudades. Tales situaciones se asocian con mitos, metamorfosis de hombres o mujeres en seres repugnantes y hasta la llegada de animales capaces de habitar en la esquina de tu habitación, de la sala o el comedor. El imaginario colectivo se transmuta de tal manera que se arraiga en nuestra cultura tanto oral como visual y cuando surge la migración los nuestros se llevan toda esta narrativa fantástica y ancestral hacia los países a los que llegan y con ello; mantienen viva esa tradición de contar lo que habitaba en la oscuridad de sus antiguas casas, en el armario y en los gabinetes que por alguna razón siempre avivan la llama de nuestra curiosidad.


Desde estás premisas, creo yo, surge la serie de Netflix y el cineasta mexicano Guillermo del Toro titulada «El gabinete de las curiosidades» un trabajo que; por su cuidado y profundidad bien podría estar en el top del horror moderno y del producido en la actualidad. En esta serie de terror ancestral y misterio cósmico el autor nos da un recorrido por los parajes y diferentes ángulos en los que se enmarca el mundo de lo paranormal y lo desconocido llevándonos a conocer las bestias mitológicas y, a los extraños seres en los que el hombre y la mujer suelen convertirse al sonar el frío campanazo en las angustiosas madrugadas.



[Abriendo las puertas del gabinete: o la poética del horror y lo desconocido]


Esta serie del cineasta mexicano Guillermo del Toro está dividida en ocho partes de extensa duración y me parece que, los primeros cuatro tienen la esencia de la tradición oral mexicana, inglesa y estadounidense. Es destacable decir que en los primeros capítulos encontramos relatos bien logrados y embellecidos con la esencia del México a la vanguardia del cine, entremezclado con sus narraciones de lo paranormal que se juntan y hacen una poética del horror; un canto siniestro y en otras ocasiones unas letanías que van contando las creencias en la santa muerte o incluso en el mitológico nahualismo.


Luego encontramos las formas del cine inglés muy marcado por la codicia y lo repugnante que puede llegar a ser el hombre con tal de obtener lo que se le antoje por la fuerza y eso incluye; diamantes y otros metales preciosos, algo que a mí parecer describe exactamente esa notable atracción de muchos ciudadanos de dicho país por obtener un algo sin importar el sacrificio de los que están a su alrededor.


Los otros dos capítulos de estos cuatro principales tienen en sus relatos el estilo de Hollywood y es entendible; ya que la mayor parte de su carrera Del Toro la ha hecho fuera de su país natal. No obstante es destacable como el autor apuesta por un estilo más gótico en su narración y va dejando en estos capítulos ese americanismo de antaño con influencia alemana y caracterizado por explorar los más insanos temores del hombre y con esto hacer que de alguna forma se pueda perturbar su conciencia y por supuesto dejando la valía del mensaje como método de reflexión.



[En las vísceras de lo paranormal: o los frutos oscuros del gabinete]


Estos últimos cuatro capítulos están marcados por pasar de la calma a la perturbación de golpe algo que a mí parecer ha sido un gran acierto del autor, porque logra mantener firme el hilo en su historia y va costurando otra narrativa más sólida sin olvidarse de las bases en las que se sostiene el argumento principal de su serie.


De este último cuarteto de capítulos en el primero; podemos notar la influencia de la filosofía y el paradigma de lo real contra lo irreal a través de la pintura. Del Toro nos guía por el camino de la duda existencial en la que sus personajes llegan a cuestionar todo lo que se mueve a su alrededor, incluso hasta sus seres más cercanos entrando en terrenos en los que la locura y el desacato de las distintas normas establecidas por los hombres están a flor de piel y llegan a ser tan volátiles que pueden quemar todo a su alrededor.


Los siguientes dos capítulos llevan una marcada influencia de cineastas como Stanley Kubrick o Quentin Tarantino lo que me parece genial, ya que eso demuestra el respeto que Del Toro tiene por cineastas que han dejado su huella en la fantasía y el horror en la pantalla grande mundial. En éstos antepenúltimos capítulos se hace presente la imagen de las brujas y la sonoridad de las voces que habitan en lugares desconocidos. Del Toro crea escenas en las que el pasado se puede entrelazar con un presente casi irreal pero catastrófico para sus personajes mismos que entre viejas prácticas de hechicería y rituales se ven envueltos en un mar de alucinaciones y dolores insoportables que son curados únicamente cuando la muerte aparece con el filo de su guadaña y les lleva por las profundidades del descanso eterno.


El último capítulo es un gusto culposo y dejo la imparcialidad a un lado porque al ser mi favorito creo que es el mejor. Aquí el cineasta de origen mexicano nos lleva por un sendero de paz y tranquilidad relativa; que parece no verse alterada por fantasmas o falsos especuladores de lo desconocido. En este capítulo es notable la influencia del maestro Alfred Hitchcock y es que Guillermo del Toro cierra su gabinete de las curiosidades con una oda preciosa de pájaros; entonando hermosas letanías a sus personajes y dejándolos al borde del éxtasis y la curiosidad por la belleza de su canto. No obstante y como siempre hemos sido testigo de lo que nos deja la curiosidad; el autor reflexiona —en tercera persona al final de su serie— sobre como aquel canto inmaculado de aves se convierte en una pesadilla sonora de la que sus personajes y sus televidentes jamás pueden escapar.


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