top of page

Una carta al amor de mi vida “La muerte”

  • Foto del escritor: Jennifer Cabello
    Jennifer Cabello
  • 6 oct 2020
  • 1 Min. de lectura

Querida muerte:

¡No sabes cómo pienso en ti!

en tu suave tacto, en tu serena sonrisa,

en tu profunda mirada tan sombría, tan precisa.

Tú ahí, parada frente a mi…

tan sola, tan oscura.

¡Oh querida muerte!

“Cómo deseo verte en mi lecho”

Y te quedes en mi pecho;

porque mi aliento desea percibir por último suspiro,

el dulce aroma de tu tétrico perfume que a veces deliro.

Toma mi mano y llévame contigo

no importa cuál sea el destino,

lo importante es no regresar a este mundo que incrimino

“Sé que ahí el recuerdo no dolerá, y tampoco el corazón”.

No culpes a la vida por mi deseo de tenerte

es la misma que me ha permitido quererte,

porque… siempre te he amado sin merecerte.

Nunca lo dije por miedo a perderte

la vida me mostro que al declararlo lo pierdes,

“amor no correspondido”, se le dice:

aquel que ni las mismas leyes de la física lo pueden explicar,

donde la fuerza aplicada no vuelve de igual o mayor intensidad

y la verdad… no te quiero a la fuerza, como jamás he querido que alguien este.

¡Oh querida muerte!

Ven por mí el día que quieras:

cuando tu amor por mi aclarecieras,

cuando me ataque la más profunda tristeza,

cuando la luna me escucha llamarte con entereza,

cuando de mí se apodere la más grande alegría,

cuando te conquiste mi melancolía.

En lo profundo de la noche se escucha mi lamento

Y el sol me observa pensarte en cualquier momento.

En la más clara efigie te veo querida mía

solo ven por mí ese día

¡EL día que también me ames!

Suya-mi querida-



Por Jennifer Cabello

1 comentario


Guest
13 dic 2025

Qué reflexión tan profunda y necesaria. Tu poema me transporta a esos diálogos internos que a menudo evitamos, y me hace pensar en la importancia de encontrar un espacio, un santuario personal para estas contemplaciones. A veces, con este sencillo objeto, podemos delimitar un rincón en la naturaleza, como la orilla del mar, para entregarnos a esa inmensidad que nos conecta con la vida y su finitud.


El Espacio Físico como Ancla para el Pensamiento


No es una idea nueva, pero sí a menudo olvidada. Los filósofos estoicos, como Séneca o Marco Aurelio, practicaban el memento mori (“recuerda que morirás”) no como un ejercicio de pesimismo, sino como una herramienta para vivir con más urgencia, gratitud y virtud. Buscaban activamente…


Me gusta

© 2025 Cámara rota. All Rights Reserved.

bottom of page